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¿Mercado pro consumidor? Una reflexión del sistema mexicano de tutela del consumidor y del mercado

¿Mercado pro consumidor?

Fernando García Sais

Los derechos de los consumidores en escasas ocasiones son reconocidos de manera automática y espontánea. Los proveedores de bienes y servicios han sido “cobijados” por algunas deficiencias sistemáticas, conocidas (e ignoradas) por todos:
1. Evasión empresarial. Los operadores comerciales evaden el cumplimiento de la Ley Federal de Protección al Consumidor, salvo en los casos que gracias al poder del Estado el acatamiento se imponga a consecuencia de un procedimiento sancionador instaurado. A esa estrategia hay que sumar la consistente en el poder de lobbying ante los comités de normalización durante la elaboración de normas oficiales mexicanas donde han sido exitosos moderando sus obligaciones.
2. Defectuoso funcionamiento de la organización administrativa. La Profeco está rebasada en varios aspectos. Su aparato burocrático no es el más profesional. Su eficacia técnica tiene grades retos. Su enfoque político-paternal se aleja del empoderamiento del consumidor. Tiene poca presencia nacional. Pocas ciudades cuentan con una oficina receptora de quejas y/o denuncias. El procedimiento a distancia (teléfono o Internet) es farragoso y la “asesoría” que presta carece de calidad. Las resoluciones administrativas de nada o poco sirven para ir configurando una especie de “jurisprudencia del consumidor administrativa” que dé certeza a los empresarios y a los consumidores. La ausencia de técnica y de programa lo hace inviable. Es una deficiencia interna que tiene solución: profesionalizándolo.
3. Falta de información del consumidor. En un escenario de asimetrías, los consumidores tenemos un nivel bajo de conocimiento de nuestros derechos. La tarea a cargo de la autoridad es clara: los consumidores deben saber que son titulares de derechos y que son exigibles. Se debe privilegiar el derecho a informase y el derecho a decidir libremente.
4. Inadecuada dispersión de información. Los responsables de generar educación al consumidor han fallado magistralmente, desde las escuelas, las familias y el Estado. El escenario es catastrófico si agregamos el poco interés empresarial por generar un ambiente proconsumidor (caso de la publicidad infantil que pone a los padres a luchar contra las estrategias psicológicas enfocadas a persuadir a los niños). La solución se incardina en el sistema educativo nacional y en la autorregulación empresarial. Las escuelas de Derecho deberían asumir un rol activo. La bibliografía especializada es escasa y abreva de una técnica de investigación que no es útil por ser descriptiva del texto legal y el “conocimiento” ahí contenido tiende a caducar muy pronto tras salir de la librería. Tampoco hay asociaciones civiles o despachos de abogados que, en serio, atiendan la materia.
5. Deficiente asignación de los derechos. El legislador da una serie de derechos (muy innovadores como el derecho de revocar una transacción hecha por Internet) pero que en la práctica son inviables. Derechos de papel sin medios para cumplirlos (la mala regulación de las acciones colectivas, ejemplifica lo anterior y demuestra que “el que daña, no paga”). Hacer reposar la eficacia de sus derechos, en exclusiva, de la actuación de un organismo público condena al consumidor a costear los daños infligidos, daños que de manera global afectan al buen funcionamiento del mercado. Hay que empoderar al consumidor, hay que sensibilizar al empresario.
Estos defectos juegan a veces tanto en pro como en contra del empresario. En un escenario de mayor número de litigios, las deficiencias pueden revertirse en su contra con interpretaciones pro consumidor que no ponderen adecuadamente el funcionamiento general del sistema de tutela de los consumidores. Para el mercado, la violación persistente de los derechos de los consumidores, en nada abona para conseguir la meta constitucional de contar con mercados más eficientes. Gran tarea que tenemos para los próximos días.
Autor de Estado, Mercado y Derecho, Ed. Tirant Lo Blanch, México, 2014. Jurisprudencia del Consumidor, Ed. Tirant Lo Blanch- ITAM, México, 2012. Derecho de los Consumidores a la Información. Una aproximación a la publicidad engañosa en México. Ed. Porrúa-ITAM, México, 2007.
Ha sido profesor de Derecho de los Consumidores del ITAM, donde estudió la Licenciatura en Derecho. Tiene estudios del Doctorado en Derecho en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
Presidente de Acciones Colectivas, A.C.
Fernando@garciasais.com.mx
@FGarciaSais

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1 comentario en “¿Mercado pro consumidor? Una reflexión del sistema mexicano de tutela del consumidor y del mercado”

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