Artículos Periódico Noroeste

Donaciones reversibles (Noroeste, 20 de junio de 2015)

Donaciones reversibles

Fernando García Sais

Hay un refrán que exclamativamente dice “cada quien es muy dueño de hacer de su culo un papalote, y empinarlo con la reata que más le convenga” (Refranero Mexicano, Herón Pérez Martínez). O sea, cada quien puede hacer con sus propiedades lo que le venga en gana, sin rendir cuentas a nadie, que en el Derecho encuentra modulación por el respeto al orden público y los derechos de terceros.

“El que da quita con el diablo se desquita”, dice otro refrán popular. En España, reza de manera similar: “quien da y luego quita, a la gloria maldita”. En el Derecho se manifiesta con la regla general de que las donaciones son irrevocables (con algunas excepciones: ingratitud, incumplimiento de la carga y cuando el donante no se reservó bienes suficientes para vivir).

Las personas pueden transmitir sus bienes libremente, ya sea por causa de muerte o por actos entre vivos. Por medio del testamento, los vivos disponen de sus bienes y derechos, que no se extinguen con la muerte y los transmiten a sus herederos. De ahí lo incorrecto de decir “heredó en vida” (solamente los no entrenados en Derecho están autorizados a hablar así).  Lo mismo sucede tratándose de donaciones.

Lo importante es destacar el carácter libre de las transmisión de la propiedad y, con ello, el subyacente incentivo a la conservación y producción de capital. La sucesión, tanto entre vivos como por causa de muerte, es esencialmente patrimonial, ya que las personas desean beneficiar a los suyos mediante transmisiones económicas y que los bienes “se queden en familia”.

Todo lo anterior, para entrar en materia. Por cuestiones de la vida, puede suceder que el beneficiario de la sucesión (heredero o donatario) transmita sus bienes a personas a quienes el dueño original no lo hubiera hecho. Frente a ello, no se puede hacer mucho. El Derecho parte de la idea de proteger a los propietarios para que dispongan libremente de sus bienes. Sin embargo, algunas soluciones se han dado tanto a nivel de derecho interno como en el ámbito internacional.

En el caso de los testamentos, se permite que el testador imponga a sus herederos la condición de transmitir la propiedad de los bienes hereditarios a sus respectivos hijos (es decir, a los nietos del autor de la herencia), una disposición asimilada a un usufructo, en donde los nietos serían nudos propietarios (tendrían que estar concebidos y nacer vivos y viables, al momento de la muerte del autor de la herencia, no de la formalización del testamento). Se busca proteger a los descendientes y transmitirles el patrimonio formado con el trabajo y el esfuerzo.

Para las donaciones, en México, no existe la posibilidad de imponer al donatario (quien recibe los bienes donados) una condición similar pues, hasta hoy —por tener el carácter de cláusula fideicomisaria— se prohibe un pacto de dicha naturaleza. Se dice que por medio de ella una persona podría disponer de los bienes de otros hasta el infinito. Y es aquí donde quiero hacer un comentario adicional.

En Cataluña, España, se incorporó, hace algunos años, en su Código Civil, la figura de la donación con cláusula de reversión, en virtud de la cual se permite que el bien donado regrese al patrimonio del donante, modificando el principio legendario de la irrevocabilidad de las donaciones o más bien creando nuevas excepciones a la regla general. La evolución me parece afortunada y feliz. La reversión se puede pactar para el caso de que el donatario muera antes que el donante o le premuera sin descendencia.

Imagine esa medalla con valor sentimental (más que económico) que ha venido acompañando a la familia y que termina en manos de su peor enemigo. Si en México se adoptara ese modelo, si Usted donara un bien a un familiar y éste muere antes que Usted, el bien podría regresar a sus manos y decidir a quién donárselo o heredárselo, sin irse al infierno.

Nuestros legisladores, tanto locales como federales, deberían reflexionar y proveernos a los ciudadanos de herramientas más modernas y adecuadas. Los principios jurídicos, como todos, son muy bonitos pero hay que revisarlos y ajustarlos a la realidad.

Licenciado en Derecho por el ITAM. Notario 210 y del Patrimonio Inmobiliario Federal en el Estado de Sinaloa. www.garciasais.com.mx

@FGarciaSais

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