Artículos Periódico Noroeste

No estacionarse (Noroeste,6 de enero 2017)

Fernando García Sais

Notario 210 de Sinaloa

www.garciasais.com.mx

@FGarciaSais

El Derecho es lenguaje. Similarmente a lo que acontece cuando aprendemos un idioma extranjero, el estudiante de primer ingreso a esta interesante ciencia del Derecho, está aprendiendo un nuevo lenguaje. Para entender el contenido de cualquier enunciado normativo necesitamos entender el lenguaje utilizado en la redacción normativa, al igual que tratándose de los llamados “conceptos jurídicos” (tales como “norma”, “sanción”, “coacción”).

El Derecho se dice con palabras; las normas contienen oraciones integradas por letras (símbolos) que forman palabras. Las oraciones, simples o complejas, cuando están contenidas en una norma constituyen “enunciados normativos”. Los enunciados normativos establecen conductas permitidas o prohibidas.

El legislador en general, y el hacedor de políticas públicas en particular, al momento de producir un determinado cuerpo normativo se vale de lenguaje para la creación de conceptos jurídicos, que pueden o no coincidir con lo que las palabras significan en un diccionario no jurídico.

El derecho también se expresa en signos o, si se prefiere, en símbolos. Por ejemplo, en materia de tránsito vehicular existen una porción considerable de símbolos que contienen una significación jurídica, con mandatos para los destinatarios de la norma (no estacionarse, no rebasar, límites de velocidad, por citar algunos).

Toda norma, bien esté formada por signos o símbolos o por lenguaje debe ser interpretada. La interpretación en primer término es realizada por el sujeto obligado por la norma. Esta interpretación, empero no es la interpretación “auténtica” que producen los tribunales, principalmente los constitucionales.

¿Qué significa la señal de tránsito contenida en un disco con una letra en mayúscula y cruzada desde lado superior derecho hacia lado inferior izquierdo?

Prima facie, cualquier conductor medianamente razonable dirá que se prohíbe estacionarse en un lugar determinado. Sin embargo, para los efectos de la aplicación de la norma que contiene dicha prohibición resulta trascendente y sumamente relevante determinar qué significado jurídico tiene la palabra “estacionarse”.

Estacionarse para algunos significará detener el vehículo; para otros detener el vehículo y abandonarlo, y para otros detener el vehículo y abandonarlo sin pasajeros por algún tiempo. Debemos pues acudir a la fuente creadora del concepto para definirlo.

El Derecho crea pues conceptos y les atribuye el significado que en lugar y momento determinado considera relevante el creador normativo.  El uso de lenguaje por parte de los creadores normativos no debe soslayarse y debe buscarse un uso adecuado de las definiciones normativas para que al momento de la aplicación (administrativa o judicial) el ciudadano tenga certeza jurídica de cuál es la conducta que con el lenguaje el legislador prohibió o permitió.

Revisando, tras escribir este artículo, la Ley de Tránsito y Transportes del Estado de Sinaloa así como su Reglamento, encuentro lo que sospechaba. Se prohíbe, con ciertas peculiaridades, estacionarse en determinados lugares. Sin embargo, no se define el concepto “estacionarse”. Luego entonces, existe una laguna que puede generar incertidumbre jurídica.

Si nos atenemos a la definición que la Real Academia de la Lengua Española da al respecto, únicamente sería una infracción de tránsito cuando se deje un vehículo detenido y desocupado. Quizá los legisladores estatales pudieran empezar por atender este tipo de cuestiones. Quizá.

Si Usted tiene un hijo o conocido que esté por iniciar sus estudios jurídicos, me permito sugerirle no concentrarse demasiado en la memorización de conceptos ni, mucho menos, del Derecho Romano, éste último carente de cualquier practicidad actualmente. Mucho más útil resultará estudiar las teorías generales del Derecho como Kelsen y las aportaciones de otros juristas como Ross, Hart, Dworkin y Bobbio. Y, por supuesto, la corriente del análisis económico del Derecho.

Lamentablemente, la mayor parte de la doctrina mexicana que ha ilustrado por años a los juristas, consiste en aportar definiciones (muchas de ellas romanistas) y conceptos que poco pragmatismo efectivo tienen. Por ello, quizá, se dice que los abogados se hacen en la práctica, desaprovechando los “años maravillosos” de la época universitaria.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.