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La riqueza del notariado

Fernando García Sais

Notario 210 del Estado de Sinaloa

www.garciasais.com.mx

@FGarciaSais

El notariado como institución es un instrumento del Estado para garantizar legalidad y seguridad jurídica –hoy tan necesarias— en una multiplicidad de actos que celebran las personas, las familias, los comerciantes y los empresarios. El propio Estado en sus diversos ámbitos (nacional, estatal y local) se beneficia del notariado al asignarle funciones fiscales (calcular, retener y enterar impuestos) y funciones de control de la legalidad.

Aspirar a ser notario implica pasar por un proceso de formación jurídica arduo y profundo. El notario es un licenciado en Derecho con ciertas peculiaridades que le permiten tener un conocimiento vasto, general y a la vez especializado en algunas áreas o disciplinas jurídicas.

Similarmente a lo que acontece con los cargos públicos, conforme la sociedad va adquiriendo mayor conciencia de la importancia de que los funcionarios sean no sólo talentosos sino también que cuenten con un aparato ético importante que fortalezca su actuación, el notariado se irá conformando con mejores cuadros. El notariado como institución, sin duda alguna, debe privilegiar la integración de abogados altamente capacitados, y de entre ellos a los más sobresalientes.

El notario no es un funcionario público, no obstante, su regulación en una ley y estar vigilado por la autoridad estatal. El notario es un profesional del Derecho que cobra por sus servicios profesionales con base en un arancel. El notario puede si las personas se lo solicitan actuar como mediador o árbitro para resolver controversias sin necesidad de ir a juicio. El notario es un gran aliado de la civilidad y de la paz.

El notariado mexicano, en su conjunto, cuenta con grandes abogados, perspicaces profesionales y académicos ejemplares. A ellos debemos imitarlos. No todos comparten credenciales, formación ni méritos: algunos son expertos en temas mercantiles, otros en aspectos fiscales, algunos en temas familiares, y así sucesivamente. Hay algunos que, inclusive, logran combinar diversas especialidades. Quizá y sólo quizá aquí se actualiza aquel añejo refrán de que “todos somos de barro pero de distinto molde”.

En las pláticas de café es común escuchar críticas en el sentido de que los notarios heredan las notarías de sus padres o hacia sus hijos. En distintos momentos históricos, por fortuna, alejados de las épocas actuales donde imperan necesidades sociales complejas y problemas nacionales profundos, ello fue una realidad. Hoy los aspirantes a notarios formalmente, al menos, presentan exámenes. Hoy, un abogado no necesita ser hijo de notario, requiere estudiar y entrenarse en serio. Incluso, puede hacer valer el amparo para suspender un proceso de asignación de notarías alejado de los principios constitucionales. Debe prevalecer el talento, a pesar de que este sea un debate relativamente ausente.

La sociedad debería también examinar el mérito para el acceso de esos abogados al notariado y, cuando lo asumen, vigilar si su ejercicio es el adecuado. Igualmente, como acontece con otros profesionales, como los de la salud. A todos nos interesa saber, antes de ingresar en un consultorio o un quirófano, si el facultativo está efectivamente titulado, si es especialista, si es líder en su disciplina, etc.

Por ello, la información oficial que se difunda sobre la composición del notariado debe ser tan abierta como sea necesaria para que la sociedad pueda tomar decisiones respecto de a qué consultorio notarial entrar (y no salir con las piernas por delante o en pijama de madera). Lo invito a que hurgue y exija que se transparente.

Si usted tiene más tiempo, querido lector, dé una vuelta por la página de Internet del Consejo de Notarios del Estado de Sinaloa y observará que aparentemente esa riqueza de la que le hablo no existe. El único dato relevante que se publica es el nombre del notario, su dirección y su teléfono. (http://notariosdesinaloa.org/)

¿Se cumple con el derecho a la información que tenemos los ciudadanos de conocer el origen, la formación, el nivel y tipo de especialidad, entre otras cosas, de los integrantes del notariado sinaloense?

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