Newsletters Notaría 210

Los préstamos de amigos (Newsletter Mayo, 2019)

Dr. Fernando García Sais

Notario 210

Mazatlán, Sinaloa

http://www.garciasais.com.mx

 

“Si lo que quieres es vivir cien años
No pruebes los licores del placer
Si eres alérgico a los desengaños
Olvídate de esa mujer
Compra una máscara antigás,
Mantente dentro de la ley
Si lo que quieres es vivir cien años
Haz músculos de cinco a seis”

Joaquín Sabina, Pastillas para no soñar

El incremento en la actividad relacionada con la construcción y desarrollo de inmuebles destinados principalmente a habitación y a comercio ha estado impulsada rampantemente por la participación de empresarios entusiastas que –con herramientas muchas veces un tanto embrionarias— han tratado de obtener una participación destacada en el mercado de bienes raíces y así consolidar a sus empresas.

El dinamismo impreso al mercado inmobiliario principalmente por jóvenes emprendedores es notorio. Si recorremos la ciudad desde Playa Sur hasta Cerritos y hacia la montaña, observaremos una ciudad muy diferente a la que teníamos en el año 2000.

La ciudad se ha transformado: las que antes eran colonias estrictamente habitacionales se han ido modificando para adaptarse a las necesidades de la población en una ciudad siempre cambiante, dinámica y sujeta a regulaciones de distintos ámbitos y niveles.

El círculo de participantes en el mercado inmobiliario involucra una constelación de actores: desde los inversionistas hasta los asesores especializados en construcción, venta, publicidad, temas fiscales y, en general, temas jurídicos. En este último aspecto es adonde a los notarios nos toca participar, dando inclusive asesorías en temas afines con el derecho que desbordan lo estrictamente inmobiliario: prevención fiscal y antilavado, sociedades mercantiles, contratos civiles y mercantiles de diversos tipos, derechos de los consumidores, regulación de la publicidad, prevención de competencia desleal, prevención de prácticas monopólicas, medios de defensa frente a la autoridad administrativa, y aspectos relacionados con la canalización de recursos para el desarrollo y financiación de los proyectos.

Y es precisamente en este tema en el que quiero en este momento dirigir mi comunicación. Tradicionalmente los empresarios recurren a la financiación de sus proyectos con base en préstamos que van recibiendo de una o varias personas, o de una pluralidad de inversionistas, que se mantienen ajenos a la vida corporativa de la empresa del desarrollador o constructor. Es decir, su función se constriñó a prestar dinero y a recibir un interés con independencia del éxito o fracaso del proyecto inmobiliario.

En principio dicha actividad de prestar y recibir un interés es totalmente lícita. Es más, el contrato de mutuo simple y mutuo con interés está reconocido en el Código Civil como uno de los contratos típicos y nominados. No obstante, lo cierto es que, la legislación federal restringe la actividad de préstamo y captación de recursos del público en general, y para hacer realidad la prohibición impone una pena de cárcel (privación de la libertad) y una pena pecuniaria (multa económica).

Aquí es donde entra lo delicado del tema. Lo que empezó como un proyecto creativo termina –por lo rudimentario de la asesoría recibida por los profesionistas que se tuvieron a su alcance— convirtiéndose en una infracción administrativa y en un delito federal que puede terminar con los sueños empresariales de muchos jóvenes que, por ignorancia de la ley, se convierten en delincuentes financieros.

Efectivamente el artículo 103 de la Ley de Instituciones de Crédito establece la prohibición de captar recursos mediante la celebración de contratos de préstamo o mutuo y el artículo 111 establece la pena privativa de la libertad de 7 a 15 años de prisión y la multa de 500 a 50,000 UMAS. Y es que por disposición del artículo 2º de la referida ley el servicio de banca y crédito es exclusivamente para las instituciones financieras. Se trata de un delito que se comete con independencia de la existencia de dolo. Basta realizar la actividad prohibida.

Durante las burbujas inmobiliarias es previsible anticiparse a la actualización de ciertos riesgos futuros. En la industria de la construcción es inevitable que con posterioridad a la entrega de los inmuebles pueda haber tensiones y de fricciones postcontractuales que terminen en tribunales o ante instancias alternativas de solución de conflictos. En estos casos la contabilidad de las empresas quedará abierta y la autoridad tendrá elementos para perseguir a quienes hayan cometido delitos financieros.

Una alternativa viable para el empresario es la creación de una sociedad mercantil, que puede ser anónima o una sociedad promotora de inversión (SAPI) para qué al inversionista se le incorpore como accionista y se le otorguen acciones sin derecho a voto pero con el derecho a cobrar un dividendo preferente.

Los notarios contribuimos para la seguridad jurídica y la paz social. Acude con el notario de tu confianza.

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